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Full text of "Bix Beiderbecke - Julio Cortazar"

BIX BEIDERBECKE 

Julio Cortäzar 



Soy panamena y hace rato que vivo con Bix. 

Lo escribo y paso a la otra Ifnea, nadie va a creerlo, si lo creyeran serfan como yo y no se de nadie 
que sea como yo. No exactamente yo, pero al menos como yo. A lo mejor es una ventaja porque 
puedo escribirlo sin que me importe que lo lean o no, que al final queme esto con el ultimo fösforo 
del ultimo cigarrillo. O lo deje abandonado en la calle, o se lo de a cualquiera para que haga lo que 
le de la gana; todo estarä ya deträs, tan deträs de mi y de Bix. Lo escribo porque no tengo otra 
cosa que hacer y porque es cierto o le parecerä cierto a alguien que sea como yo. Los hay, los he 
rozado de cerca o de lejos en la vida, no todos viven atados a lo que les ensenaron. Mira, Rimbaud 
dijo que se habia enamorado de un cerdo, y los profesores piensan que era un gran poeta. Lo 
piensan probablemente sin creerlo, porque hay que pensarlo para no quedar mal. Pero yo se que 
era un gran poeta y Bix tambien lo sabia, aunque jamäs leyö una linea de frances y yo tenia que 
traducirle a Rimbaud y el se agarraba la cabeza y se quedaba pensando, o se iba al piano y se ponia 
a tocar esa cosa que ahora se Mama In a Mist y que era su manera de decir que entendia la poesia 
francesa porque le llegaba desde Debussy y como casi siempre todo le llegaba por la musica y esa 
era su ünica manera de entender cosas que no entendfa cuando le llegaban de otra manera, la 
vida por ejemplo, el orden de eso que yo misma llamaba realidad y que el solamente entendia en 
do mayor o fa sostenido, soplando dulcemente en su corneta o yendose al piano y dejando nacer 
Lost in a Fog, quemändose los labios con el cigarrillo olvidado por las manos arahas que tejian y 
tejian en el teclado hasta que todo acababa en una puteada y un salto, yo siempre tenia cerca un 
tubo de crema para curarle los labios, despues nos besäbamos riendo y el volvia a putear porque 
le dolia y porque la corneta le iba a doler todavia mäs por la noche cuando tuviera que tocar en el 
Blue Room por ochenta dölares la noche. 

Valcarajo, como decia el tio Ramön que juntaba las palabras y las hacia sonar como un latigazo en 
pleno culo, no es que me cueste escribir porque como no me doy ningün trabajo y esta mäquina 
resbala como el ron que ya lleva horas resbaländome, todo se da en una cinta que apenas veo, no 
porque escriba al tacto pero ni siquiera miro el papel, me gusta mäs seguir a mis dos dedos que 
saltan de arriba abajo, la mano izquierda que corta la cinta y la pasa al otro renglön, tengo una 
lämpara Tiffany que me llena el papel y la cara y las manos de manchas anaranjadas, verdes, 
azules, escribir es como estar bailando despacio con Bix en el Phoenix, ser parte de, ser parte de 
que, ser parte de eso que nos une a todos sin que nadie sepa que estä unido y que solamente esa 
noche estarä unido con las otras partes porque aunque volvamos al Phoenix ya no serä igual, 
como las olas en Waikiki una tras otra desde hace millones de ahos y ninguna igual a la otra, quien 
podria decir que una ola contiene el mismo numero de gotas de agua que las otras olas, o la forma 
o la alegria o el dibujo de la cresta o la forma de romperse en esa playa donde a Bix le gustaba 

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quedarse dormido y yo fumaba mirändolo, chiquito y feo, con su algo de alemän que se le habfa 
pegado en el maldito apellido y en algunos gestos venidos del padre o de los tfos, los Beiderbecke 
con su ärbol de Navidad y los pasteles perfumados de la madre de Bix, esos resabios metidos en el 
alma en pleno Middle West, los alemanes con camisas de cowboys y hablando americano y mäs 
patriotas que Thomas Jefferson. Valcarajo, como decfa el tfo Ramön, valcarajo la Alemania de la 
que nunca le 01 hablar a Bix porque el ya era de los de este lado, nunca entendf por que no se 
cambiaba el apellido como habian hecho otros müsicos, Eddie Lang por ejemplo. Que yo me 
llamara Manzanares le hacia una gracia inmensa a Bix, le habfa dado vueltas a la cosa cuando le 
explique lo que queria decir, se torcia de risa y despues me apretaba contra el y me decfa Linda, 
Linda Manzanares, Linda Applegarden, Appletrees, Applefuckingpie, al final se quedaba con 
Applepie, y casi siempre despues de eso empezaba a comerme porque nada le gustaba mäs que el 
pastel de manzanas con cerveza, me chupaba la nariz repitiendo Applepie, Applepie, y yo le 
soplaba en plena boca y se tiraba para aträs maldiciendo y tratändome de cochina, escupiendome 
el applepie que yo le habfa soltado en la boca, pobrecito. 

A Bix lo conoci en la misma epoca en que conoci a Omar, a mis papäs (escribo papäs porque me da 
risa, es tan cömico hablar de papäs cuando se piensa en esos escarabajos peludos que me criaron 
entre monjas y me rajaban a latigazos cuando yo venia los domingos y me olvidaba una toalla 
higienica al lado del lavabo, asquerosa repugnante — mamä— , a esta cochina hay que ensenarle el 
respeto — papito querido— ), pero por lo menos en la casa habia la televisiön y alguno que otro 
domingo yo podia esperar sentada en la sala sabiendo que Omar iba a venir a mirarme, la querida 
familia jugaba al dominö en el comedor y yo esperaba sola la hora en que anunciaban a Omar y 
me iba resbalando en el sillön y esperaba que una vez mäs Omar entrara en primer piano y 
empezara a hablar, a mirarme, disimulando con un discurso cualquiera, pueblo de Panama, 
queridos amigos, cualquier cosa para los que llenaban el estadio o el teatro porque lo que el 
queria era solamente mirarme y tenia que soltar las peores babosadas para que nadie se diera 
cuenta de que habia venido a la TV para mirarme, yo lo esperaba estirada en el sofä y el empezaba 
a hablar y sus ojos de tigre verde se me clavaban y yo le sonreia, Omar, Omar, lo dejaba mirarme 
mientras me subia la falda poco a poco dejändolo mirarme, le iba mostrando todo poquito a poco, 
sin apuro porque Omar iba a quedarse media hora diciendo babosadas para los otros pero yo me 
tenia inventado el cödigo, de cada tantas palabras elegia las que Omar estaba diciendome 
solamente a mi mientras me clavaba sus ojos de tigre y le temblaban los müsculos de las sienes, 
sus manos que se alzaban como para alcanzarme, para hacerme lo que yo me estaba haciendo 
delante de el mientras me miraba y me hablaba. Por el espejo podia ver la entrada del comedor y 
sabia en que momento tenia que enderezarme bajändome la falda, Omar comprendia porque 
tambien el podia ver el espejo desde la TV, a veces mi papä o mäs seguido mi mamä que venian 
como extranados, o los dos mirändose y diciendo esta muchacha, quien hubiera dicho que le iba a 
interesar tanto la politica, se lo voy a decir a la hermana Filotea, no es bueno que a su edad, 
valcarajo decia el tio Ramön desde el comedor, ya largaron el partido de nuevo, con ustedes no se 
puede jugar. 



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Claro que Bix no podfa mirarme como Omar, en los tiempos de Bix no habfa televisiön pero que 
importaba, el habfa llegado el dfa en que mi primo Freddie volviö de los Estados Unidos con una 
pila de discos de jazz y empezö a querer manosearme hasta que lo mande bailando al cörner con 
un sopapo que para que te cuento, despues quedamos amigos porque el se encontrö con la 
Rosalfa y los tres nos juntäbamos en la casa de la Rosalia cuando yo me les escapaba a las monjas y 
Freddie nos daba conferencias sobre el jazz tradicional, el Dixieland y esas cosas, y nos iba 
poniendo los discos, nadie supo nada de Bix y de mf, Freddie hablaba de el bajando la voz y 
contändonos de su vida, cömo se habia muerto joven y comido por el gin, cömo ese solo de 
corneta en l'm Coming, Virginia, y Rosalia si, si, claro, y entonces Bix como Omar aprovechando 
para mirarme a su manera, tocando solamente para mi cada solo, viendome desde la müsica como 
despues veria y entenderia a Rimbaud desde su piano, solos el y yo mientras Rosalia y Freddie se 
besaban en pleno tutti de Paul Whiteman donde Bix solamente se asomaba un momento para 
mirarme desde su solo y decirme ya lo que tantas veces me diria despues, Applefucking pie, little 
Apple pie, sweet Apple pie. 

Entre ellos no se molestaban, cada tantos domingos Omar venia a mirarme desde la TV y Bix en la 
casa de Rosalia, yo le robe uno de los discos a Freddie y lo escuchaba a solas en casa, mamä venia 
protestando, esa müsica, muchacha, parece cosa de negros, dönde estä la melodia, sacä ese 
horror o te lo tiro a la basura, yo lo escondia cada vez en un lugar diferente y al final como que 
medio se iban acostumbrando a Jazz me Blues, y justamente yo lo estaba escuchando bajito en mi 
cuarto con un tocadiscos inmundo que me habia prestado Juanita Leca cuando se oyeron los gritos 
de papä que le telefoneaba al tio Ramön y hablaban de Omar, no entendi por que papä se 
atragantaba, hablaba de las noticias de la radio, y cuando la encendi y supe que el helicöptero se 
habia estrellado y que buscaban el cuerpo de Omar me fui quedando como si se me fuera toda la 
sangre, el disco con Jazz me Blues giraba y giraba en el silencio, lo saque del plato y lo abrace y vi 
por el espejo la pantalla vacia de la TV y de golpe todo, ya no iba a mirarme mäs, tendria los ojos 
hechos pedazos, ya no iba a mirarme nunca mäs. Mamä lloraba a gritos en la sala y yo deje el disco 
en una mesa y sali a la calle a caminar, llegue a lo de las monjas y me meti en mi cuarto y 
solamente mucho mäs tarde me acorde de que habia abandonado el disco, de que tampoco Bix 
me iba a mirar si perdia el disco y de golpe no me importö que me lo rompieran o lo tiraran como 
desde luego hicieron en seguida los escarabajos peludos. 

No me importö nada porque algo me pasö esa noche que yo misma no se, no es que no quiera 
escribirlo pero no se, algo como si Omar me hubiera llevado con el vaya a saber adönde, y todo 
dejö de dolerme, creo que me dormi o que sone despierta todo esto, de golpe no hubo tiempo ni 
Omar, senti el primer aviso de mis reglas, el tirön suave que siempre me exasperaba por todo el 
trabajo con las toallas y el resto, pero ahora no, era como si comprendiera que Omar me habia 
mostrado un Camino, como si nunca hubiera estado enamorado de mi y en cambio me estuviera 
mostrando otra cosa, una manera de hacerme entender que Bix seguia siempre alli, que 
solamente Bix seguia ahora alli y que todo dependia de que yo fuera a buscarlo como nunca habia 
ido a buscar a Omar que solamente me miraba por la TV pero sin otra cosa, sin eso que ahora yo 



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sentfa en el pecho, en el vientre que empezaba a dolerme mäs y mäs, eso que estoy escribiendo 
sin comprender nada y que era como si Omar me estuviera mostrando el Camino para llegar a Bix. 

Soy panamena y tengo cuarenta anos. No habia cumplido los dieciocho cuando encontre a Bix 
despues de eso que anda mäs arriba de la pägina y que no releo porque se que no puede decirle 
nada a nadie o a casi nadie (lo habre escrito por ese "casi", supongo, que importa). Ya para 
entonces yo era lo que los escarabajos peludos (uno ya se habia muerto) habrian llamado una 
puta, es decir que a los diecisiete y en el ultimo ano de las monjas le acepte una cita a Pedro el del 
garaje que tenia como veinticinco anos pero me gustaba tal vez porque era chiquito como Bix en 
las fotos y ademäs fui a su pieza ronosa llevando un disco de Bix y se lo hice poner mientras el me 
desnudaba, y habrä sido casualidad pero cuando justamente empece a gritar de dolor Bix entraba 
en su solo de Royal Garden Blues y yo segui gritando pero ahora el dolor viraba, se llenaba como 
de oro, por fin yo era de Bix, asi tenia que ser aunque el estüpido de Pedro me baboseara con el 
orgullo de tenerme clavada en su cama y quisiera empezar de nuevo y yo le dijera bueno, pero 
antes volve a poner un disco, y el se quedara mirändome como pensando que era medio idiota o 
anormal. 

Dos veces he dicho que soy panamena, parece cosa de novata en la mäquina, pero es que 
solamente repitiendolo puedo seguir adelante y llegar como de corrido a ese pueblo de Ohio o de 
Maryland donde estaban tocando Bix y sus muchachos, es eso lo que me obliga a drogar todo esto 
con palabras como a veces yo me drogo con hash, porque estos sos tambien vos y no se, te lo digo 
como si te acariciara el sexo o te lamiera despacito una oreja, no se pero quisiera tanto que no 
hagas preguntas, no te pido que me creas porque tampoco yo, no se trata de creer o no creer sino 
pensar que se puede no ser un escarabajo peludo y dejar que las cosas ocurran en la pägina como 
a su manera estän ocurriendo en la calle o en la pieza de al lado. Esa noche no pude acercarme a 
Bix porque habia demasiada gente pero a la manana siguiente lo encontre en la Cafeteria del hotel 
tomändose un cafe y como perdido en algo que debia interesarle en el cielorraso, y sin pedirle 
permiso me sente en la silla de enfrente y puse la mano sobre la suya y le dije sabes, quiero que 
sepas, hace ya tanto que me estäs mirando que no puedo mäs. Y el bajö los ojos del cielorraso, 
muy despacio, se sentia que la mirada resbalaba en el aire como una fräse de corneta, y me dijo 
bueno, si es asi por que no tomäs un cafe conmigo y me miräs vos. 

A mi Freddie me habia explicado que Bix habia sido, quiero decir que era un hombre con 
problemas, aunque nadie parecia saber gran cosa de lo que le pasaba, simplemente no era feliz y 
aparte del jazz se la pasaba solo, con mucha gente, claro, pero solo y bebiendo cada vez mäs. La 
gente y los otros müsicos no sabian si se las arreglaba con putas o no funcionaba bien con las 
mujeres, al final habia tenido una especie de novia reformista, en la que todos depositaban una 
enorme confianza como pasa siempre cuando se quiere a un amigo que anda jodido y se piensa 
que ese tipo de novia lo va a salvar de andä a saber que, hay que ser cretinos. Pero eso fue mäs 
tarde, ahora Bix andaba solo en todas las giras con la orquesta y desde las cinco de la tarde los 
ojos se le iban poniendo de vidrio, Trum y los otros tenian que vigilarlo para que no desapareciera 
del hotel a la hora del trabajo. Apple pie, me dijo cuando le explique mi nombre, es casi peor que 
mi nombre, si vamos al caso. 

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Como no hablaba mucho, tuve que inventar cualquier cosa y empece a mencionarle discos, que 
finalmente era lo ünico desde donde el me habfa estado mirando hasta ahora, y lo vi que sacudfa 
la cabeza y que por momentos parecfa no entender algunos nombres; cuando me di cuenta del 
porque —era algo que tuve que aprender poco a poco, algo tan diffcil no hablarle de lo que yo 
querfa pero el no, por ejemplo la novia reformista— , bueno, entonces me puse a hablarle del 
concierto de la noche anterior y le dije que iria al pröximo. Apple pie, dijo Bix, espero que no seas 
una de esas fanäticas que no se pierden uno, es algo que nunca he podido soportar, dos veces la 
misma cara entre el püblico me corta hasta las ganas de vivir, siento casi como si tuviera que 
repetir los solos que toque ayer y eso es algo que no hare jamäs en la vida. Aunque vaya a saber, 
dijo Bix mirando la taza de cafe vacia, vaya a saber si en una de esas no empiezo a copiarme a mi 
mismo, no seria el primero. 

— Yo no quiero ser una cara para vos —dije deliciosamente, y me hubiera gustado que el me 
pateara por dejado de la mesa— . Me comprare pelucas, no me reconoceräs nunca. 

— Adiös —dijo Bix tirando unas monedas sobre la mesa y dändome la espalda. 

Esa noche me sente muy cerca del estrado y ni siquiera me cambie el vestido, lo vi entrar deträs 
de los otros y mirarme casi en seguida, clavarme los ojos, y despues pasö algo extraho y es que Bix 
se llevö la corneta a la boca como si fuera a calentarla mucho antes de empezar, y casi en un 
susurro tocö tres o cuatro compases de su solo en Jazz me Blues. Me acuerdo que ese tema no lo 
tocaron esa noche, habia sido solamente para mf y supe que Bix me habia perdonado. Lo segui en 
la gira pero sin acercarme nunca a el, en el cuarto concierto me tocö en el hombro en el entreacto 
y me moströ el bar con un... 



Tftulo: Bix Beiderbecke 

Autor: Julio Cortäzar 

Disponible en: Obras completas I, Cuentos. Galaxia Gutemberg, Circulo de lectores, 2003. 



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